La producción de 600 roscas entra a competir al mercado local con excelente sabor
Las Roscas de Reyes Delalma ya están a la venta en 12 puntos estratégicos de Guayaquil y Samborondón. Y con ello, las cuidadoras de Monte Sinaí que son apoyadas por la prefecta Marcela Aguiñaga potencian su emprendimiento, para lograr la ansiada reactivación económica y aportar al aparato productivo de la provincia del Guayas.
En esta primera experiencia, 30 cuidadoras se encargaron de la producción de 600 unidades, que se venden a un costo de 12 dólares, cada una. Se las puede adquirir en las tiendas Listo! de Primax, de: av. Plaza Dañín (Atarazana), av. Francisco de Orellana (Kennedy), Universidad Católica, av. del Bombero (Ceibos), La Puntilla, Nuevo Samborondón, Americana (av. de Las Américas) y Garzota; además, en los restaurantes CoCooking, en Portela de Mall del Sol, y 1820; Estudio de Belleza – VG Beauty Studio (Buena Vista Plaza); así como en la tienda Guayalma, ubicada en Malecón Simón Bolívar e Illingworth, en los bajos de la Prefectura del Guayas.
Cuidadoras de la Manzana de Monte Sinaí participaron en la colocación del producto en percha y su respectiva degustación. Melisa Rodríguez admitió que nunca imaginó llegar tan lejos: “pensé quedarme en una capacitación, pero gracias a nuestra prefecta Marcela Aguiñaga que está haciendo algo bonito por nosotras las mujeres que así tenemos cómo salir adelante”. María Pezo, en cambio, dijo sentirse realizada por haber participado en todo el proceso de producción, promoción y venta. “Ahora ya colaboro en mi hogar, hago este producto y puedo entender que el esfuerzo que hace una para elaborar un producto el fruto es este: poderlo vender”.
Por parte del público, hubo buenos comentarios. Jazmín Ruiz destacó que la masa “está rica, es suavecita y se siente bastante el manjar… La Prefecta se ha ganado un espacio en el corazón de los guayasenses, está haciendo un trabajo social y estamos muy orgullosos del trabajo de ella”. Mientras que Boris Arias estaba seguro de que iba a adquirir una rosca al terminar su jornada laboral, por el “excelente sabor”.









