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En dos días de trabajo ininterrumpido en el cantón Milagro, las bombas de agua instaladas por la Prefectura del Guayas, evacuaron el equivalente a 78 piscinas olímpicas

El agua drenó en cerca del 80% de los sectores afectados. Las bombas están operativas en el sector de Bellavista, en complemento a la extracción de vegetación y sedimentos.

Las bombas de succión de agua, colocadas en Milagro por disposición de la prefecta Marcela Aguiñaga, ya rindieron sus frutos en el trabajo contra las inundaciones. En dos días de labores ininterrumpidas, se extrajeron el equivalente a 78 piscinas olímpicas; mientras que, en las zonas urbanas y suburbanas, el agua retrocedió en alrededor del 70 al 80 por ciento de las zonas anegadas.

Personal de la Prefectura del Guayas continúa en la cooperativa Bellavista, del sector Unidas Sur, donde se colocaron las dos bombas de gran caudal, de 20 pulgadas, para evacuar las aguas del canal de drenaje hacia el estero Belín que, a su vez, desemboca en el río Milagro. «Desde el día sábado, hemos drenado un aproximado de 78 piscinas olímpicas, por 24 horas diarias de bombeo. Este trabajo ha ayudado a disminuir de un 70 a 80 por ciento las aguas represadas en el cantón», confirmó Javier Triana, de la Dirección de Riego, Drenaje y Dragas de la Prefectura del Guayas.

Como acción complementaria a los trabajos en el canal de drenaje, también se procedió a darle mantenimiento al cuerpo hídrico con la extracción de vegetación y sedimentos; además, se aumentó la longitud de la tubería de sección para seguir bombeando el líquido represado.

Al bajar las aguas, la tranquilidad volvió a los moradores de los barrios afectados, quienes retomaron la normalidad de sus vidas. «El miércoles llegó la prefecta del Guayas a mi casa y ella dijo que iba a solucionar esto. Me di cuenta que al día siguiente ya trabajó. Ahora me siento feliz porque mi esposa puede salir a comprar los alimentos», relató Federico Ortiz, de Los Samanes, quien pudo volver a prestar el servicio de mototaxi.

Ingrid Barreiro, del sector Unidas Sur, pudo retomar la venta de fritada con la que mantiene a su hogar. Mientras duró la inundación, «fue difícil porque nosotros dependemos de esto. Ya ahorita sí me siento contenta porque ya podemos trabajar para la comida para nuestros hijos», concluyó.