La carretera es clave para el transporte pesado y desarrollo de actividades productivas
Tras más de dos décadas de solicitudes sin respuesta, las comunidades rurales de los cantones Guayaquil y Playas, ven finalmente materializada una obra que mejorará su calidad de vida. Se trata de la rehabilitación de la vía San Antonio-San Miguel, un proyecto estratégico para la conectividad y el desarrollo productivo del sector. La prefecta del Guayas, Marcela Aguiñaga, supervisó los avances, durante un recorrido junto su equipo técnico de infraestructura y los beneficiarios.
La intervención se ejecuta en función del Proyecto Vías Rurales Resilientes, financiado por el Banco Mundial, por un monto que supera los $5 millones. Durante la inspección, la máxima autoridad de la provincia, señaló que la obra responde a una deuda histórica con el sector rural: “Esta vía había sido pedida por muchos años y me parece mentira que ya está en construcción. Cuando llegamos a la Prefectura estaban los estudios, pero no había plata para hacerla. Parte de los trabajos que tiene que hacer una Prefecta es conseguir los recursos y pudimos acceder a un crédito”, apuntó Aguiñaga.
La ejecutiva guayasense constató que ya se ha intervenido más de 1km, como parte de la obra integral que contempla la rehabilitación de 7,5 kilómetros de carretera, clave para las comunas San Antonio y San Miguel, donde se concentran actividades agrícola, acuícola y turística. En la planificación, consta, además, la construcción de un puente de 50 metros de longitud sobre el río San Miguel, que reemplazará una estructura antigua, que presentaba serias limitaciones para el tránsito durante la temporada invernal. En esa línea y debido al alto flujo de transporte pesado que circula por este corredor, se dispuso la colocación de 4 pulgadas de asfalto estructural, solución técnica diseñada para soportar cargas elevadas y garantizar mayor durabilidad.
“Esperamos más de 20 años esta obra. Antes no podíamos sacar nuestros productos, se perdía la cosecha, y en invierno quedábamos incomunicados. Hoy estamos contentos porque por fin nos escucharon y vemos que el trabajo se cumple”, expresó Miguel Quinde, pequeño agricultor. Con esta opinión, coincide Magali Borja, representante de la comuna San Miguel del Morro, para quien “tener una vía de esta calidad, significa desarrollo para los pequeños agricultores y campesinos, menos costos, menos tiempo y la posibilidad de llevar nuestros productos directamente al mercado”, afirmó.
En el marco de su agenda en Playas, la Prefecta Aguiñaga también entregó 500 fundas de semilla certificada de maíz a pequeños agricultores, una inversión superior a $100.000 destinada a fortalecer la productividad y la sostenibilidad del sector rural.






















