Durante este tiempo, el Gobierno Provincial instaló tuberías para el restablecimiento del servicio de agua potable, en la parroquia Magro y el cantón Lomas de Sargentillo
La orden de la prefecta Marcela Aguiñaga es clara: no descansar ni bajar la guardia hasta devolver la movilidad y la tranquilidad a los habitantes de Magro y Daule. A un año del colapso del puente Gonzalo Icaza Cornejo, se trabaja sin descanso para reparar un daño que nadie se esperaba y las secuelas.
El colapso se registró al finalizar la tarde del miércoles, 19 de marzo, luego de que una caravana de tráileres atravesó el puente colgante, provocando la muerte de 5 personas y que varios vehículos cayeran al lecho del río. Además, se destruyó la tubería que abastecía de agua potable a Magro, en Daule, y Lomas de Sargentillo.
La respuesta de la ejecutiva guayasense fue inmediata. Tanqueros abastecieron de agua a las zonas afectadas y en septiembre del año pasado se restableció el servicio, una vez que se instaló una red de tuberías. Mientras que, en octubre, se presentó el diseño para la construcción del nuevo puente, una vez que concluya el desmontaje de la estructura colapsada. “Desde el primer momento estuvimos aquí, resolviendo los problemas; no los hemos dejado solos… Esto no es improvisación, se trata de planificación. Respondimos al compromiso que habíamos hecho. Como provincia no nos rendimos, seguimos obrando por ustedes, la gente”, dijo la prefecta Marcela Aguiñaga, tras un recorrido en octubre 2025.
Ronny Campoverde, funcionario de la Dirección de Concesiones del Gobierno Provincial, confirmó que el avance del desmontaje técnico es del 50%. “Una vez que ya Fiscalía nos dio luz verde, pudimos iniciar con el proceso de desmontaje; mientras tanto, no pudimos intervenir de marzo a noviembre. Las péndolas ya se encuentran completamente desenredadas. Esto con la finalidad de iniciar el procedimiento de izaje (levantar) de la estructura que se encuentra sumergida en el río Daule. Contemplamos, también las dificultades que estamos teniendo por el tema invernal, ya que el río Daule tiene un caudal sumamente fuerte”, detalló.
Al momento, ya se logró desenredar los cables y se instala el sistema teleférico, que servirá para retirar los escombros. “Lo más complicado que nos queda es desmontar los 80 metros que se encuentran sumergidos en el río”, agregó el funcionario.
Si bien la caída del puente afectó la movilidad de los habitantes de Magro, estos nunca se quedaron incomunicados, ya que cuentan con el paso lateral Daule-Nobol. Ana González vive cerca del puente colapsado y mantiene la esperanza ante el inicio de labores de construcción de la nueva estructura. También destacó el papel de la prefecta Aguiñaga en medio de la crisis. “Está bien que ella nos haya ayudado… Yo sí confío en la Prefecta porque ella nos ha puesto una mano”, concluyó.




















